Un viaje Alucinante 2ºParte: Supercelula Monstruo (6-7-17)

– Era tan monstruosamente grande que pareciera que traía consigo la noche.

Pannus que iban casi a ras de suelo,
construían un Shelf-cloud de niveles superpuestos unos tras otros,
elevando aquella visión titanica,
hasta un cielo donde los topes de tormenta alcanzaban una altura inabarcable.

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– La tormenta era todo el horizonte y se movía hacia mi a una velocidad increíble.

Y yo temblaba delante, intentando conjugar juntos, los verbos hacer y sentir.

Intentando aprovechar al máximo esa oportunidad de tocar el cielo con la punta de los dedos.

La adrenalina desatada como un tambor en mi pecho,
se convirtió en un general que ordenaba al cerebro que trabajara deprisa,
mientras mi mirada intentaba salir de la hipnosis de sentirse atrapado,
por aquella tempestad que se acercaba a toda velocidad,
demostrando al mundo que el cielo era suyo aquella tarde.

Y yo le suplicaba por dentro a la razón,
que no estorbara a la emoción.

Que los sueños hay que disfrutarlos con las alas extendidas.

Para que la razón se limitara a ese tan difícil todavía,
el de ser un camino de miguitas de pan,
para lograr volver justo a tiempo,
de salir corriendo hacia delante.

No como una fuga cobarde,
sino como quien sigue una estrella fugaz hasta donde es capaz de hacerlo.

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– Si a la izquierda aquel Shelf-cloud bajaba hasta el mismo suelo,
a la derecha la visión no era menos indescriptible.

La rotación de la Supercelula era tan manifiesta,
que hacía curvarse las nubes a media altura,
creando lo que parecían hélices,
que eran reabsorbidas por el avance de aquella mole.

Una Updraft gigantesca alimentaba de humedad aquel titán,
haciendo de cordón umbilical entre la realidad y lo sobrenatural.

Y yo me sentía conectando a través de él,
a aquel maravilloso sueño convertido en realidad.

Porque todos los amaneceres y ocasos de espera,
no eran sino la antesala de ese deseo furtivo,
que acampa travieso en el corazón,
para hacer que cada vello de mi cuerpo se erice,
en el momento y lugar adecuado,
cuando mi sonrisa firma que de nuevo,
he conseguido vivir algo increíble,
y hacer real otra vez,
desear acercar lo imposible,
hasta convertirlo en realidad.

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– Y ahí fue donde comenzó la persecución.

Ahí fue donde dio comienzo una batalla diferente.
La de la tentación de querer seguir viendo aquella maravilla,
y a la par intentar alejarme avanzando por delante,
para que no me engullera la oscuridad que portaba,
y a la par conseguir, tener un tiro de cámara lo bastante amplio como para cogerla entera.

Ahí fue la excitación personificada.
Esos fragmentos de tiempo para la emoción, que lo resumen todo.

La búsqueda de un refugio para proteger el coche de la severidad que anunciaba,
y también para lograr grabar a cubierto sus efectos.

Y era tan monstruosamente grande que pareciera que traía consigo,
una noche sin estrellas.
——————————-
Continuara…

La parada del Stormchaser
6 de Julio de 2017
Supercelula monstruo, en Mora, Toledo.

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