¡Los colores del Éter!

– No necesito que me mires para brillar,
pero en tus ojos me convierto en algo físico,
algo tan real y verdadero,
que casi, casi se puede tocar.

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Lo mismo sucede con muchas de las cosas más hermosas,
de esas que siempre estuvieron ahí,
esperando sea su turno,
su momento y su lugar.

Para que entonces las descubras,
y te desnuden desde dentro hacía afuera.

Entonces llego su momento!
cuando consiguen el efecto oportuno.

Ese que hace que mires con otros ojos distintos,
con esa mirada que atraviesa la materia,
las fronteras de lo físico,
para percibir aquello que hasta entonces era terreno vedado.

Y descubres como saltar al vacío,
donde se encuentra un universo entero de emociones,
ahí dispuestas y esperando sólo para ti.

Que des ese salto o no solo le corresponde,
al acuerdo al que lleguen tu cabeza y corazón,
para que el último le coja el control al primero,
sin tener que prometer que le vayas a devolver el timón.

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– ¡Esos colores que parecen fantasmas!
cuando se dan cuenta que los miras con la boca abierta,
se vuelven osados, te acorralan y te interrogan;
en ese lugar donde no puedes escapar,
porque estas encerrado en tu cuerpo.

* ¿Que harás ahora?
¿Acaso crees que esto no es real?

¡Nadie jamas te creerá si nos muestras!

¡Sabes que ahora todo sera diferente!
porque donde vayas iremos contigo,
porque ahora ya somos parte de ti.

– ¡Pero tu no protestas!
¡no osas si quiera a preguntar!

Porque cuando abres los ojos es verdad,
siguen ahí, y sientes que las cosas han cambiado.

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– Y esos colores translucidos que más parecen fantasmas que nubes,
comienzan a volver a formar parte de lo irreal.

Se disuelven en su propio fuego
a la misma velocidad que brotaron.

Para volver al reino del Éter,
donde alimentan cosas que no me quisieron contar,
aunque creo que conozco su secreto,
desde que ellos y yo somos uno.

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