¡Los momentos de claridad!

¡Porque siempre es una aventura temerosa,
atreverse a levantar los pies del suelo para volar!

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Porque sobrevolando los abismos,
se consiguen descubrir las caras ocultas
de esos rostros que no viste llegar
y aposentarse a tu lado.

El problema es que en la oscuridad
las emociones se han convertido,
en ángeles caídos, alejados de la luz,
camuflados de auxilios consoladores,
para espíritus que volaron alto y cayeron.

Y ser consciente de que para ver los abismos,
hay que atreverse a volar,
debe de ser motivo siempre,
de una sonrisa por encima de cualquier reproche.

Por encima de las decisiones equivocadas
ha de estar siempre la calma que arrope a un espíritu,
cuyo único error fue ser valiente y arriesgado.


Los héroes que no se ofrecen voluntarios,
son esas personas de las que no creeríais puedan existir,
que son capaces de hacer lo que la mayoría ni siquiera intenta o se atreve,
¡pero que sobre el abismo sobrevuelan!
¡pero que se alzan cuando todos se piensan viven agachados!

Orgullosos de saber
que es más hermoso todo,
cuando el miedo no es un vendaje
para camuflar y tapar las heridas.

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Heridas que siempre supuran antes de sanar,
pues provenienen de un valor, de un atrevere,
y en la fuerza de quienes se niegan
a vivir de rodillas.

Y cuando se vive así se disfrutan las victorias,
se saborea plenamente la felicidad
y se sienten dolorosas las derrotas.

Pero por encima de todo se vive y se siente
con la plenitud que da el atreverse a elegir libremente,
ser dueños de cada escalofrió,
de cada sonrisa y de cada lagrima.

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Cuando se erige como custodia de tus sueños
el rostro hermoso que precede a venderlos al mejor postor,
te sientas sobre las ruinas que dejaron los pilares
de castillos creados con la ilusión
pero sin el cemento preciso que dicen que da el tiempo,
pero es falso, pues los latidos del corazón
no se mueven al ritmo de unas manecillas de reloj,
sino en la profundidad de miradas serenas
que lejos de esconder ofrecen
todo lo que ahí y encierran dentro.

En esa custodia de penas,
entre los escombros de la desilusión
el guarda erigido custodio,
¡se vuelve verdugo!
¡Se vuelve tirano!.

Un ingrato acusador de ceder el dominio de tus sueños.

Pero tu nunca renunciaste a ellos,
tan solo abriste la puerta para compartirlos,
y es así como entran los ladrones
en todos los sitios más vedados y preciosos.

Y entonces brotan y llegan los momentos de claridad,
fruto de horas de reproche,
de horas de oscura tentación de derrota.

Y suelen ser tan hermosos y clarividentes,
como esa luz y espectáculo que se abre camino,
no esquivando a la oscuridad,
no temiendo su próxima estación,
sino bailando con ella.

¡En la tentación de lo que pretende cogerte,
de esa bestia que te quisiera devorar,
pero que termina apaciguada,
en esa la calma que otorga la luz,
que proyectas cuando de nuevo te levantas,
para sobrevolar las ruinas y los abismos!.

Es ahí cuando descubres más verdad de ti mismo
y el verdadero valor de tus sueños y voluntad.

De esos sueños de los que alguien,
una vez quiso hacerte creer prisionero.

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Almeria (Spain)
2016
– La parada del Stormchaser –

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