¡La tormenta inesperada 3!:

(Primera parte // Segunda parte)

Y me metí de lleno en la tormenta.

Me envolvió, con sus truenos y relampagos.
Me engullo y me confundí y mezcle con ella misma, rodeado de una cortina de agua bestial que se precipitaba desde el cielo.

Una manta de agua y una tormenta como hacía mucho tiempo no vivía en primera persona.
Con rayos constantes que caían a mi alrededor y cuyo sonido de truenos, retumbaban al instante, golpeando cada pulgada de tierra y aire.

14 Fragilidad BW

En mitad de aquel caos, aturdido y sobrepasado por el espectáculo y la emoción del momento; mi prioridad se centro en recoger y captar con las cámaras lo que pudiera, a la par que por momentos me dejaba vencer y me dejaba llevar por el simple placer de disfrutar del momento.

Hasta que un rayo caído a escasos metros me hizo retroceder buscando refugio en una gasolinera cercana.

Poder coger una nueva batería (muy inoportuna como casi siempre pasa) sin ponerme chorreando ni correr peligro, era la prioridad, mientras sopesaba que paso siguiente dar. Si intentar perseguir la tormenta para optar a captar algún rayo caer más o darla por perdida.

Y al continuar la marcha me percate que esa decisión era mas fácil de tomar, al comprobar que esa agua torrencial que había caído sobre la localidad de Oría y sus campos, no había venido sola en su viaje desde los cielos.

23 caido del cielo

A las afueras del pueblo pude comprobar como el granizo se acumulaba en las cunetas y campos en desigual cantidad.
Un granizo menudo y homogéneo en su mayoría, mezclado con algunos más grandes, que sobre la mano parecían perlas del cielo.

24 caido del cielo

Y decidí dejar partir a una tormenta inesperada que me había regalado momentos e imágenes fascinantes.

Decidí quedarme y recorrer a pie el lugar por donde había pasado y descargado.
Contemplando su rastro, su huella; el olor de aquellos campos hinchados de agua y granizo, y recoger testigo cámara en mano, de todo aquello, que tantas otras veces pasamos por alto cegados y dejados llevar por el ímpetu y adrenalina de la caza.

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3 comentarios

  1. Las tormentas inesperadas, las que te engullen, son las más peligrosas sin duda pero…¡Cómo se disfrutan! El cazador cazado.

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