¡Fragilidad!:

1 Fragilidad 30 Mayo
¿De verdad aquello que persiste,
que resiste, que florece y no desfallece;
rodeada de un todo diferente y extraño,
y condenada a una mirada de desaprobación?

¿De verdad esa pureza y pura honestidad
que la hacen envilecer a las miradas furtivas,
de quienes solo osan ensoberbecidas,
condenar su simple ser, por ser amenazante de lo establecido
por quienes nunca pidieron permiso u opinión?

¿De verdad aquello que se erige sin doblegarse,
aunque los vientos de dudas la intenten abatir?

¿De verdad esa sutil diferencia en el paisaje común,
escondida en un rincón del todo;
que solo cuando fijas tu atención sale del anonimato,
y crece y crece hasta inundar y superar todas las barreras
que pusieron para achicarla y desvanecer,
convirtiéndola en un gigante indomable y curioso?

¿De verdad esa fragilidad es débil?

¡O es más bien una fortaleza más dura que el diamante y el acero,
construida desde el simple y principal precepto de existir!

«La parada del Stormchaser»

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2 comentarios

  1. ¡Cuánto sabe la flor! Sabe ser blanca
    cuando es jazmín, morada cuando es lirio.
    Sabe abrir el capullo
    sin reservar dulzuras para ella,
    a la mirada o a la abeja.
    Permite sonriendo
    que con su alma se haga miel.

    ¡Cuánto sabe la flor! Sabe dejarse
    coger por ti, para que tú la lleves,
    ascendida, en tu pecho alguna noche.
    Sabe fingir, cuando al siguiente día
    la separas de ti, que no es la pena
    por tu abandono lo que la marchita.

    ¡Cuánto sabe la flor! Sabe el silencio;
    y teniendo unos labios tan hermosos
    sabe callar el «¡ay!» y el «no», e ignora
    la negativa y el sollozo.

    ¡Cuánto sabe la flor! Sabe entregarse,
    dar, dar todo lo suyo al que la quiere,
    sin pedir más que eso: que la quiera.
    Sabe, sencillamente sabe, amor.

    Autor del poema: Pedro Salinas

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