El fenómeno de las lluvias de barro:

En ocasiones después de llover, descubrimos como lejos de haber limpiado enseres y coches, estos se encuentran cubiertos de una capa de barro y tierra.
Este fenómeno se da en diversos rincones del mundo pero yo voy a centrarme en el sur y levante de España, de forma especial.
Uno de los desiertos más importantes del mundo, «el Sahara», se encuentra al cruzar el Mar Mediterráneo en el continente africano.
Una vez en países como Marruecos, Argelia o Túnez, no hay que bajar excesivos kms para empezar a encontrarnos con los lindes de este enorme desierto que se extiende miles de Kms, por una gran porción del norte de Africa y desde el mediterraneo occidental hasta su parte más oriental.
Cuando este polvo es levantado por los vientos, pasa a la atmósfera y quedan en suspensión sus partículas más finas, durante un tiempo.
Entonces pueden suceder varias cosas: Que se formen nubes de desarrollo vertical y den como resultado tormentas en estas zonas, que recorran muchos cientos de km, y tras entrar en el mar de Alboran (zona sur de España) o Mediterráneo, logren atravesarlo y terminen llegando y descargando su carga de agua y con ella el polvo en suspensión, provocando las famosas «lluvias de barro».
O bien que halla una corriente de viento en altura que atrapen en su circulación este aire con polvo, y lo transporten cientos de km, descargando ese barro en zonas donde la inestabilidad de origen a dichas lluvias.

En ocasiones con un cielo que debería ser despejado y anticiclónico, nos encontramos con un aire sucio y cargado acompañado de fuerte viento. Este fenómeno a grandes rasgos es la «Calima», que bien se conoce en zonas del sur español y Canarias especialmente.
Ocurre que la atmósfera esta saturada de partículas de polvo en suspensión muy finas.
Esto trae consigo problemas respiratorios y afecciones, especialmente graves o a tener en cuenta en personas que sufran de Asma.

Como dos curiosidades o apuntes mas, decir que ese polvo en suspensión puede llegar a recorrer miles de kms en ocasiones y atravesar el Océano Atlántico cuando los vientos alisios del este, soplan con fuerza y lo arrastran.
Ese polvo puede ser luego un factor determinante en la formación de huracanes y su intensidad, y se tienen muy en cuenta en los pronósticos del centro Nacional de Huracanes, con el acronimo de «Sal».
A la par ese mismo polvo a veces influye y mucho en la gestación de lluvias torrenciales en el mediterraneo.
Pero todo esto, forma parte de otras historias, que ya se contaran en otros artículos.

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